No son pocas las ocasiones en las que la gente nos pregunta cómo nos organizamos en una casa con tantos niños y trabajando los dos. Yo siempre digo lo mismo, y aquí ya lo he contado alguna vez. Nos organizamos como podemos, en ocasiones mejor y en otras peor, pero no queda más remedio que organizarse, está claro.

Resulta que en nuestro matrimonio, no sé en los de los demás, se ha ido forjando un pacto no firmado en el que cada uno ha ido adquiriendo las competencias en las que tiene más que aportar. Aunque en ocasiones se dan ciertas duplicidades (no suele ocurrir mucho) y, en otras, sucede algún que otro vacío legal o silencio administrativo (esto puede ser más habitual que lo anterior), la realidad es que estamos bastante bien organizados. Otra cosa diferente es que la organización siempre sea efectiva, eficiente y, sobre todo, suficiente.

Así, en estos ya 9 añazos de feliz y productivo matrimonio, hemos ido tomando posesión de carteras y ministerios de la siguiente manera.

En nuestro gobierno no hay un Presidente, sino dos vicepresidentes muy atareados y algo explotados, que ejercemos nuestro papel con responsabilidad, lealtad y, sólo en ocasiones, con solvencia.

Vicepresidente: JP

Vicepresidente: la que suscribe

Sólo durante los viajes dilatados de mi santo al extranjero han recaído sobre mí las dos vicepresidencias, ostentando yo la Presidencia única, pero en funciones. Y he de decir que es la leche de estresante, así que no envidio a los Presidentes únicos de sus hogares. La vida de los M-L B está muy pensada para llevarla al alimón.

Cartera de Economía: Aquí el ministro o cabeza de este ámbito es mi marido. Nunca se me ha dado muy bien el tema, aunque ahora me ocupo un poco más. Él se encarga de ver las huchas, echar las cuentas y ver que no salen, jajajaj. Y luego trasladarme su preocupación. Misteriosa y milagrosamente, solemos cerrar los ejercicios con bastante buen balance en la gestión y aunque no terminamos en positivos, tampoco solemos hacerlo en negativos. Si me preguntáis os diré que esto se debe a una maniobra aritmética complicada que suele llamarse “Encaje de bolillos”. Es laboriosa, pero cuando sale, uno se queda de lo más tranquilo.

En esta cartera yo no ostento la cabeza, pero sí soy Secretaria de Estado, así que echo mano al responsable en lo que se considera oportuno, véase las transferencias a los deudores de cada mes (a los santos que nos echan una mano). Y, sobre todo, veo el milagro que cada mes se produce. Dios provee.

En lo que no suelo entrar en absoluto es en la relación con las entidades; las entidades de este sector me aburren y no suelo entenderlas.

Hacienda: aquí hay cierto vacío administrativo, y hemos decidido contar con la colaboración de externos que nos echan una mano. En mi caso, no tengo palabras suficientes para elogiar la labor de los señorinos de la Agencia Tributaria que te echan mano para hacer la renta cada año. (Ya tengo mi cita pedida para éste, yujuuuuu)

Justicia: el tema está también muy repartido, dejando la cartera sin ministro y delegando todo en dos secretarías de ESTADO (y nunca mejor dicho lo de Estado). El estado de padre y el estado de madre, al que pueden recurrir los ciudadanos de nuestra casa siempre que estimen oportuno, que suele ser una media de 57 veces por día, pidiendo justicia parental. A veces nuestros dictámenes son meramente consultivos y no vinculantes y acaba imperando el “tomarse la justicia por su mano”, aunque esto luego suele tener consecuencias en la ciudadanía del hogar (castigos por pegarse).

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En el fútbol, cualquier justicia es poca

Defensa: aquí todos participamos de una manera u otra. Somos como los Corleone, ojito con tocar a uno de los nuestros… Jajajaj

Relaciones exteriores: en este caso la ministra indiscutible soy yo. Autorizo celebraciones, coordino eventos internos o a los que se nos invita, deniego permisos de salida, invito a nuestras dependencias y, al fin y al cabo, coordino.

Papá tiene voto de veto y de confirmación, pero normalmente soy yo la que está al frente de esta cartera. No es fácil con tanto cumple infantil, evento social y demás actos que jalonan nuestro día a día, pero, lo confieso, me encanta.

Relaciones internas: puf, esto es el sálvese quien pueda. Somos, por así decirlo, 7 regiones autónomas que están abocadas a la buena relación. A veces se nos da mejor y otras peor. Dentro de las 7, lo fundamental es que la región “Papá” y la región “Mamá” se lleven fenomenal por el buen devenir de todos. Hay una de las 7 que podríamos llamar “Andorra” por ser de las más pequeñas pero de las más independientes y alternativas: Clarita.

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Con todos ustedes, Andorra

Educación: Por acuerdo unánime del Consejo, aquí vamos de la mano los dos y en colaboración con el santo colegio de las criaturas (esto último en el aspecto curricular, la educación intentamos que se la lleven puesta de casa y el cole es una gran ayuda para las materias y apoyo para los valores que en casa intentamos inculcar). Importante: buscar un cole en la línea que los ministros quieran desarrollar en el hogar.

Fomento, Infraestructuras y Automoción: papá, papá, papá y papá ¡viva papá!

En determinadas Infraestructuras tomamos las decisiones juntos, como debe ser, es el caso de la trilitera que estamos esperando como agua de mayo. Pero en medios de locomoción, sus revisiones y mantenimiento, ni entro ni quiero hacerlo. Es más, me supera hasta poner gasolina. Ahí lo dejo

Sanidad: aquí el peso lo llevo yo. Revisiones, vacunas, citas, compra y administración de medicamentos, suele ser un fuerte dentro de mis competencias. Y más desde la llegada de nuestro Juanín, que me ha introducido en el maravilloso mundo de la rehabilitación y en los cien mil médicos que lo ven.

Y así nos vamos repartiendo las cosillas. Al margen de esto hay temas que parecen menores, pero no lo son, que también están adjudicados por ese dedo invisible a la par que efectivo: la compra la hace papá (y qué bien y rápido), los menús entre los dos, las compras textiles son mías, en la cocina nos remangamos los dos. Yo hago la cena, él la recoge. Yo me suelo encargar de preparar las cosas de Juan para el día siguiente, él se encarga de preparar lo de los otros 4 (sí, está mal repartido, no se lo digáis, pero de todas maneras es que Juanito tiene su idiosincrasia particular y lleva mucho tema aparejado).

Contamos con secretarios de estado y consejeros que nos echan mucha mano y cumplen sus tareas a la perfección. La santa señora que nos ayuda en casa, los santos abuelos, los tíos, amigos… Sus competencias son más transversales y dependen de la necesidad de cada día. Pero no exagero si os digo que son la efectividad personificada. Sin ellos, no podríamos.

Y así, queridos amigos, con esta sencillez que os relato, es como se organiza con facilidad la vida de una casa de 7, de los cuales 5 son menores. Tan fácil como cualquier mueblecito de los que se hacen en los programas de Bricomanía.

Ahhh, se me olvidaba, dentro de este puzle de millones de piezas, hay que templar los ánimos de los ciudadanos, abrir el buzón de quejas y sugerencias y, sobre todo, dar mucho amor.

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Por si no os habíais dado cuenta, la Portavocía del gobierno es cosa mía. Con todo lo que hablo, no podía ser de otra manera.

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