Esta tarde, si Dios quiere, vamos a ser posada. María y José buscan sitio en Sanchinarro. Porque el tiempo se ha cumplido y ya llega la hora. Ésta es una tradición que viene de algunos países latinoamericanos y que el Párroco de San Rafael Arnáiz se ha traído por primera vez a nuestro barrio.

Si alguien quiere conocer el origen y tradición de la fiesta, que pinche aquí.

Imagen

El caso es que esta tarde los niños de la pastoral de la parroquia van a ir acompañando a José y a María, que va ir subida en este borrico, hasta la puerta de nuestra casa y nos van a pedir posada. Y, claro está, vamos a decir que sí, que queremos ser posada, en el sentido metafórico y en el literal.

 

Los pobres van a encontrar un establo, un lugar más propio de animales (y no lo digo por mis hijos, que quede claro, ni siquiera por cómo esté de presentable nuestra casa, aunque podría ser) que para el Rey que nace. Pero, conscientes de nuestra indignidad, aún se nos plantea más importante esta visita.

                 Imagen

En mi caso, soy limitada, perezosa, gritona, dejada… y no sigo, que esto no es una confesión. Pero, incomprensiblemente, el Rey quiere nacer en nuestra casa. Por eso, a pesar de nuestros pesares, hemos preparado con mucho cariño esta visita. Necesito ser posada para entrar en el misterio de este acontecimiento.

Quizá suban 30 niños o más, qué buen follón que se añade al follón en el que ya vivimos de serie. Pero bendito follón.

 Imagen

Tenemos a nuestros hijos preparados: un par de pastores, un duendecillo y un ángel. (De Bruno no tengo foto disfrazado, pobrecito mío, pero hoy va disfrazado de pastor).

Creo que la clave está en copiar a los niños. Empaparme de su actitud, de su credulidad y de su capacidad de disfrutar, para entrar de pleno en estas fiestas.

El otro día Manuel tuvo la función de Navidad del colegio y la verdad es que fue maravillosa. Nos dieron un buen coscorrón a los padres y nos pusieron en nuestro sitio. El acontecimiento que vivimos es el Nacimiento del Hijo de Dios, no es otra cosa. Si la gente habla de esperanza, de ilusión, de amor, de buenos propósitos, de alegría, etc su origen está ahí, al menos yo lo tengo claro.

Me encantaría contaros cómo se ha vivido la Navidad en casa de mis padres y de mis abuelos desde que tengo uso de razón, pero estoy poco inspirada hoy. Lo resumo. Mucho evento, mucha tradición, villancicos, mucho celo por cuidar todos los detalles, mucha gente, mucha alegría, mucho Dios.

Pues eso es lo que quiero que se viva en mi casa.

Anuncios