Empezar las cosas el primer día del año no está mal, pero empezarlas el segundo me parece mejor. ¿Por qué? Porque ya has tenido tiempo para reflexionarlo un poco y, por qué no, para ser un poco más original que el que las empieza el día 1.

Abordo 2013 con la intención de ir escribiendo algunas cosas en este blog. ¿Para qué? Pues no lo tengo muy claro, simplemente por el hecho de poner negro sobre blanco algunas ideas y pensamientos. También para poder compartirlas. Quizá peco un poco de ego, eso seguro. Pero la pretensión no es que este blog tenga muchos seguidores, ni que la gente lo alabe, ni nada por el estilo. Sólo es para exponer algunas ideas y compartirlas con los demás. Así, quizá, el día de mañana mis hijos puedan leer cosas de su madre y no sólo escucharlas.

Ya lo aviso: soy inconstante, rollera y perezosa. Así que no sé cuánto durará esta andadura. Con semejante carta de presentación, a ver quién es el guapo que lo lee.

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